RECONOCER
“A todo aquel que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.” Mateo 10:32 (NVI)
Es interesante observar una ceremonia de premiación y notar los reconocimientos que se hacen.
Un gran jugador se pondrá de pie y dirá que no habría podido lograrlo sin su equipo o su entrenador. El entrenador dirá que su éxito se debió a sus jugadores.
¿Cuántas veces vemos a un jugador ponerse de pie y decir: “Todo fue gracias a mí; yo hice que sucediera”? No ocurre con frecuencia en los deportes de equipo. Si alguien lo hiciera, no sería bien visto por sus compañeros ni por sus entrenadores.
Ninguna persona es realmente tan grande por sí sola.
Jesús deja claro que, al final, cuando Él regrese, sabrá quién reconoció que las bendiciones y los logros provenían de Él y quién se atribuyó la gloria a sí mismo.
Tal vez, si piensas en este versículo en el contexto de tu vida diaria te puedas preguntar: ¿Cuánto de tu éxito puedes decir realmente que se debe únicamente a ti?
Oración
Jesús, mi vida te pertenece. Reconozco que soy incapaz de seguirte por mi propia cuenta. Te necesito.



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